Soy Sara, vivo en Barcelona en mi barrio de toda la vida. Me gusta ese día a día con la gente de siempre aunque disfruto también mucho con el bullicio del centro y me encanta perderme por ahí descubriendo nuevos tesoros de gente como yo, que un día decidió mostrar su valentía al mundo abriendo su propia tienda.

La mía no está a pie de calle, pero no por eso es menos cercana ni menos especial. En internet parece que las cosas se vuelven un poco frías y es algo que trato de evitar intentando dar esa confianza que da una tienda en la que puedes hablar cara a cara con alguien.

Es fácil verme contestando un mail mientras camino por la calle o atendiendo una llamada cuando casi iba a empezar a comer. Son pequeños detalles que no me importan, haber creado Enrolladas me produce una alegría muy grande.

 

Siempre he tenido un especial interés por la imagen, hasta el punto que me formé como asesora de imagen y más tarde decidí llevarlo un punto más allá con el márquetin. Esto me dio grandes herramientas para llevar a cabo este proyecto el cual nació con un comentario que recuerdo perfectamente: “Sara, tu siempre tan práctica y sin perder estilo”. Vino porque siempre llevaba en el bolso unos zapatos planos a conjunto con mi look. Una costumbre que empecé a raíz de una frase que me dijo un buen amigo, saliendo de un local.

 

“Si entras hecha una princesa, sal hecha una princesa”

 

Y pensé: de acuerdo, salgamos todas hechas unas princesas, hagámoslo fácil. Quitemos lo más rollo de llevar unos zapatos en el bolso: el peso y el volumen.

Y voilà, lo vi muy muy claro.

 

 

Sólo espero que os den tantas alegrías como me las están dando a mi. Aunque estoy segura que cuando os bajéis de los tacones para poneros unas Enrolladas, la alegría será indiscutible.